dissabte, de maig 10, 2014

Breve crónica de Gaza


Entre los desiertos del Negev y el Sinaí ha florecido durante milenios el oasis de Gaza. Una de las ciudades más antiguas en una de las tierras mas disputadas. Su símbolo es el Fénix. Palestina renace permanentemente de sus fuegos y cenizas.

Sus casi dos millones de habitantes viven encerrados herméticamente por mar, tierra y aire. Los analizan satélites desde el negro espacio. Los observan cazabombarderos F16, aviones no tripulados y globos de vigilancia desde los cielos. Los cercan barcos de guerra en el mar. Los vigilan las veinticuatro horas del día francotiradores, blindados, tanques y torres de control robotizadas.

Al llegar la primavera, los campesinos labran sus tierras, los pescadores faenan en el mar y los jóvenes preparan sus exámenes. Las madres y los padres cuidan y educan a sus hijos. Y los viejos cuidan de todos. También de las historias.

Y cada mañana, se escucha el llamado al rezo, el canto de los pajaros, las risas de los niños, las turbinas de los cazas, la dulzaina y el tambor de los músicos que anuncian bodas y el ocasional ruido de un coche, un burro o un vendedor ambulante.

De esta manera, la gente nace, se enamora, estudia, aprende, crece y muere. Y cada acto vital es un esfuerzo supremo. Porque en Gaza cada paso puede ser el último.

Así, cada día, cada mañana y cada noche, dan gracias a la vida.


Gaza. Mayo 2014.

La vida continúa. 123 imágenes de amor y guerra.
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